Cuando volvimos de nuestra semana de vacaciones, y nos vimos un lunes a la mañana haciendo
pruning de nuevo, como esclavos, nos callo la ficha de que no estábamos donde teníamos que estar. Nuestro corazón siempre iba a pertenecer a
Queenstown. Así es que empezamos a fabular historias, cada uno por su parte mientras trabábamos solos, pero coincidían bastante.
Sueños de conseguir trabajo en los viñedos cerca de
queenstown, ir a esquiar cuando tengamos ganas, salir de
joda en un lugar como la gente...
MINIIITAAASSS!! [léase como Juan Carlos
Pelotudo]
De mas esta decir que esta tarde cuando llegue a casa me puse a buscar trabajo por esa zona, y mande varios
mails con mucha fe! Así que el martes se nos hizo mucho mas ameno, y ya todo era mucho mas posible. Los ánimos bajaron bastante cuando vimos que todos los
mails habían vuelto con una negativa... Pero remontaron enseguida cuando nos vimos invitados ese sábado a la fiesta de cumple
años de una Australiana, nada mas y nada menos que... EN
QUEENSTOWN!
Cada vez teníamos mas ganas de irnos y menos ganas de quedarnos, y así fue como el jueves, que no trabajamos porque llovía, decidimos que nos íbamos a ir hasta allá, a buscar trabajo en persona, porque así teníamos mas
posibilidades. Se pronosticaba lluvia para el viernes,
así que esa noche preparamos todas las mochilas, metimos toda nuestra mugre en el auto, con la idea de partir al otro
día a la
mañana, para no volver mas a
Blenheim. Resulto que el viernes estaba divino, y
después de haber recorrido los primeros 25km, pasamos por un campo y vimos que estaban todos nuestros
companieros trabajando,
así que nos pudo la culpa y frenamos a trabajar. A las 5 de la tarde...

$130 mas ricos y 10 horas
después, arrancamos por fin.
Coincidió la hora de la cena cuando
estábamos llegando a
Christchurch,
así que fuimos a cenar a
Burguer con
Vicky vestido de esclavos...

100 km
después, como
estábamos muy cansados para manejar, estacionamos en
Ashburton, y pasamos la noche en el auto, muy
cómodos.
El
sábado al medio
día, llegamos a
Alexandra, que es un pueblo a 130km de
Queenstown, donde se centra toda la actividad
viniedistica de la zona y
después de llamar e ir a casi 20
viñedos, se nos hicieron las 6 de la tarde, y la cantidad ofertas laborales
seguía en 0.
Así que rumbeamos para
queenstown, con la idea de pasarla bien, y seguir intentando el lunes.
Imposible no pasarla bien en
Queenstown! Como para hacerse una idea, hay un boliche que tiene pistones en el techo y lo abren a la mitad de la noche!



El domingo aplacamos nuestras ganas de subir a esquiar durmiendo todo el
día, y a la tarde fuimos a lo de
Lu, una argentina que conocimos en la
heladería "Helados
Patagonia". El lunes retomamos la
búsqueda, y solo logramos aumentar las negativas... Poco a poco desandamos el
camino recorrido, buscando trabajo un lunes a la
mañana. De
Queenstown nos llevamos un NO. De
Cromwell nos llevamos un NO. De
Alexandra nos llevamos un NO. De
Asburton nos llevamos un NO... Con
nuestras cuentas de banco muy flacas
después de la semana de
Esquí, y con un
panorama tan poco positivo, nos miramos cabizbajos y contra nuestro
corazón volvimos a
Blenheim como perros arrepentidos...
Y el martes a la
mañana,
estábamos pruneando nuevamente, como esclavos, como si nada hubiera pasado, solo los 1800km mas en el cuenta
kilómetros. Pero ambos sabemos, que le pusimos mucho huevo, y tratamos de alcanzar nuestro
sueño. Aparte... Quien nos quita lo bailado?